COMITÉ DIRECTIVO NACIONAL

COMITÉ DIRECTIVO NACIONAL
COMITÉ DIRECTIVO NACIONAL DEL SUONTRAJ

3 ene 2011

Editorial de IMPACTO-CNA: Las entrañas del Poder Judicial

Octubre 26, 2010

Publicado por redaccion
A partir de hoy ImpactoCNA comenzará a ofrecer a sus lectores una serie de reportajes especiales sobre el estado actual del sistema judicial venezolano. El objetivo de esta serie es abordar a fondo, basados en documentos no publicados hasta ahora, la cruda descomposición que parece arropar a jueces, magistrados y tribunales por igual, como nunca antes había ocurrido en la historia contemporánea de Venezuela.
Los reportajes son producto del acceso sin precedentes a fuentes documentales dentro del mismo poder judicial, lo que nos ha permitido obtener una perspectiva de cómo la corrupción ha penetrado las entrañas del sistema diseñado originalmente para proteger e impartir justicia de manera imparcial.
En las primeras dos entregas abordaremos detalles no conocidos hasta ahora sobre la famosa tribu de Los Enanos, que desde el 2003 y hasta la actualidad, domina aspectos esenciales de la administración de justicia en Venezuela, desde la distribución de expedientes hasta el cobro de sumas por tomar decisiones.
En otras dos entregas se abordan casos específicos, con nombres y apellidos, de corrupción dentro de tribunales venezolanos, a partir de informes confidenciales a los que ImpactoCNA tuvo acceso.
Otros dos reportajes estarán centrados en casos inéditos de penetración de tribunales y jueces por parte del narcotráfico, basados en reportes confidenciales internos del Tribunal Supremo de Justicia, que revelan casos y jueces que fueron denunciados por asociación delincuencial con narcotraficantes.
En un trabajo especial, ofreceremos documentos sobre un importante magistrado con conexiones con el alto chavismo, que muestran su pasado delictivo.
Con esta nueva serie de Reportajes de Impacto, esperamos cumplir con nuestro cometido de informar de la manera más seria, pero más directa y cruda, sobre los problemas que más golpean a Venezuela en la actualidad.

FUENTE: www.impactocna-com

Las oscuras conexiones del poder judicial venezolano (I)

octubre 5, 2010
Publicado por redaccion

La revelación de que el comerciante libanés-venezolano Walid Makled, acusado de narcotraficante y detenido en Colombia, portaba un carnet como funcionario del Tribunal Supremo de Justicia firmado por el magistrado Eladio Aponte Aponte, es apenas una de una serie de eventos que conectan a altos funcionarios del poder judicial venezolano con actividades al margen de la ley.
Desde que el presidente Hugo Chávez asumió el poder en febrero de 1999, el poder judicial dió un vuelco radical y pasó de ser una institución en principio autónoma e independiente, a convertirse en un apéndice del poder ejecutivo, en la nueva concepción del poder revolucionario, una transformación sin precedentes en la historia democrática de Venezuela.
Como consecuencia, el poder que ejercen magistrados y jueces en los tribunales a lo largo y ancho del país, amparados en la aparente impunidad que protege a los aliados del chavismo, ha derivado en una serie de hechos reñidos con la legalidad, hasta extremos hasta ahora nunca antes vistos.
Antes de que salieran a relucir sus lazos con el narcotraficante Makled, el magistrado Aponte Aponte ya había sido vinculado a otro escándalo que tuvo importantes ramificaciones en Estados Unidos.
A mediados de 2008, una de las asistentes principales del magistrado y en ese momento vicepresidenta del Circuito Judicial Penal de Caracas, la jueza María Elena García Prú, resultó brevemente detenida por agentes federales norteamericanos, cuando visitaba la ciudad de Miami.
García Prú era considerada el brazo derecho de Aponte Aponte. Para entonces, el magistrado, un general retirado del Ejército que escaló importantes posiciones gracias a sus vínculos con el sector militar del chavismo, ocupaba la vicepresidencia de la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de Justicia, una posición en la que fue nombrado en diciembre del 2004.
Durante un viaje para visitar a su hija, que reside en el sur de la Florida, a principios de junio de 2008, García Prú acudió a una de las sedes del Ocean Bank, una entidad bancaria propiedad de inversionistas venezolano-portugueses, para confirmar una transferencia internacional que se había hecho hacia su cuenta personal en ese banco, por un monto de $4 milllones.
La transacción llamó la atención de los oficiales de cumplimiento de las normativas del banco, que procedieron a notificar el hecho a la oficina de investigaciones financieras del FBI en Miami.
Cuando fue citada nuevamente por el banco bajo la excusa de culminar los supuestos trámites para liberar parte del dinero, García Prú fue abordada en el banco por agentes federales, según conoció ImpactoCNA de una fuente familiarizada con las investigaciones.
La magistrada fue interrogada acerca del origen de la transacción. Cuando no pudo ofrecer una explicación satisfactoria, García Pru ofreció colaborar con las autoridades a cambio de evitar ser detenida y procesada legalmente, y bajo pena de deportación.
“El interrogatorio, que se prolongó durante varios días, fue voluntariamente aceptado por la magistrada, quien aceptó colaborar en una investigación que adelantan las autoridades federales norteamericanas por legitimación de capitales”, indicó la fuente.
Como consecuencia del episodio, García Pru fue expulsada de territorio norteamericano con una prohibición de ingresar por una década. El dinero de la transferencia fue congelado por decisión del FBI.
De acuerdo a insistentes rumores, la transferencia de $4 millones sería parte del pago para la resolución del caso de una de las herederas de un importante emporio editorial venezolano, detenida actualmente en la cárcel de mujeres de Los Teques, acusada de homicidio intencional de la supuesta amante de su esposo.
La heredera había sido liberado por una orden del juez 46 de control de Caracas, Esaúl Olivar, que luego fue suspendida por órdenes del TSJ. El juez también resultó posteriormente suspendido de sus funciones por esta decisión.
A su llegada a Caracas, García Pru dijo que “no tengo nada que declarar”, a un reportero de Miami, el domingo 8 de junio.
Sin embargo, en una conferencia de prensa posterior en la sede de su despacho, la magistrada “aclaró que en ningún momento estuvo detenida y que fue contactada para preguntarle sobre algunos detalles en particular en torno a una boleta de excarcelación “írrita e irregular” de una persona presa en Venezuela”.
“Aseguró que en ese momento no poseía información alguna y que así se los hizo saber, en una entrevista fijada por ella en fecha y lugar”, agregó.
La Juez afirmó que la boleta de excarcelación existió y que sí tiene visos de iregularidad, por lo que no procedió y la persona sigue presa, pero en ningún momento quiso aclarar de quién se trata, ni quiso dar más información señalando que todo eso forma parte de las investigaciones.
También negó haber recibido cantidad alguna de dinero en sus cuentas. Informó que ayer formuló una denuncia ante el Ministerio Público, porque si verdaderamente existe alguna irregularidad en este caso, le corresponde a Venezuela investigar los hechos y a los Estados Unidos y al FBI colaborar.
Aunque no existen pruebas de que el magistrado Aponte Aponte conociera de las transacciones de García Pru, las operaciones atribuidas a la jueza ocurrieron dentro del área de su jurisdicción como magistrado del Tribunal Supremo de Justicia.
Aponte Aponte ha sido señalado en el pasado de controlar una de las más poderosas tribus judiciales del chavismo. Además de magistrado de la Sala de Casación Penal del TSJ, que controla todos los casos penales del país, Aponte Aponte es presidente de los dos circuitos penales más importantes de Venezuela: los del área metropolitana de Caracas y el del estado Zulia.
El magistrado también ha sido denunciado por haber designado como jueces superiores a abogados que trabajaban previamente como secretarios de juzgados
De acuerdo a denuncias que circulan en el Circuito Judical Penal de Caracas, a García Pru se le atribuye la destitución de la jueza Carmen Arocha que falleció dos días después “debido a la angustia de saber que perdía su jubilación despues dd 34 años de trabajo”


¿SOCIALISMO SIN TRABAJADORES EN VENEZUELA?

Por: Luis M. Galviz*

Para tratar de responder a la pregunta que nos sirve de título; debemos detenernos brevemente, en las diferentes teorías y concepciones que sobre el Socialismo surgido en el Siglo XIX, se han elaborado.
En este aspecto, nos enmarcaremos, en las delimitaciones que sobre el Socialismo Contemporáneo, ha efectuado el llamado Materialismo-Histórico, bajo la óptica del Marxismo- Leninismo, que lo delimitó en: El Socialismo como experiencia real, que en otras palabras sería la experiencia de la construcción de la nueva sociedad socialista; el socialismo como movimiento socio-político y el socialismo como ideología. En ese sentido, también al socialismo, lo definen como una fase de transición al comunismo.
Ahora bien, Venezuela de acuerdo a su norma suprema, que es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en su Título I de los Principios Fundamentales; se constituye en un Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia; destáquese que no se constituye en un Estado Socialista, en las versiones y tipos que durante el Siglo XX, se evidenciaron y fracasaron; siendo su ejemplo más conocido el de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; hoy en día, Federación Rusa.
 El actual, Presidente de la República, en su discurso del 25 de Febrero de 2005, a propósito de la IV Cumbre de la Deuda Social. Expresó que la revolución bolivariana debía ser socialista y del siglo XXI; concepto acuñado por el intelectual Heinz Dieterich Steffan, en su obra “El Socialismo del Siglo XXI”.
Indicado, lo precedente, es importante resaltar, que la propuesta para que Venezuela, se convierta en un Estado Socialista, no surgió de los movimientos y colectivos de trabajadores organizados; sino del Jefe de Estado, quien desde su alta posición, ha dado un “matiz” socialista a su gestión y gobierno; que para nada toca, la superestructura del Estado, definida en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
El 02 de diciembre del 2.007, el Consejo Nacional Electoral, organizado y ejecutó un Referéndum para la Reforma Parcial de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tomando la propuesta llevada por el Jefe de Estado, a la Asamblea Nacional, que a su vez, acordó convocar el mencionado referéndum; mismo que no resultó aprobado por los electores venezolanos, en la oportunidad de su votación.
Pero no obstante, esta situación, la novísima Ley Orgánica de las Comunas, en su artículo 4, definió al Socialismo, en los siguientes términos:
“Es un modo de relaciones sociales de producción centrado en la convivencia solidaria y la satisfacción de necesidades materiales e intangibles de toda la sociedad, que tiene como base fundamental la recuperación del valor del trabajo como productor de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas y lograr la suprema felicidad social y el desarrollo humano integral. Para ello es necesario el desarrollo de la propiedad social sobre los factores y medios de producción básicos y estratégicos que permita que todas las familias y los ciudadanos y ciudadanas venezolanos y venezolanas posean, usen y disfruten  de su patrimonio o propiedad individual o familiar, y ejerzan el pleno goce de sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales.”
Nótese, la coincidencia de la definición legal antes citada, con lo conceptuado por Heinz Dieterich Steffan, en su obra “El Socialismo del Siglo XXI”, página 62, que aborda en detalle, qué sería para el Socialismo de Siglo XXI, en su fase de transición, el Valor del Trabajo:
…”La necesidad de determinar el valor objetivo de los productos, tal como estipuló la economía clásica, es conditio sine qua non del socialismo, cuyos postulados fundamentales son: a) la justicia social y, b) la democracia real participativa”…

Y, en la Ley de Consejos de Estadales Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, también de reciente sanción legislativa, en su artículo 5, numeral 6, establece lo siguiente:

6. “Comunidad organizada: constituida por las expresiones organizativas populares de los movimientos y organizaciones sociales existentes en la comunidad, de: campesinos, trabajadores, juventud,  intelectuales, pescadores, deportistas, mujeres, cultores, indígenas y cualquier otra organización social de base, articulada a una instancia del Poder Popular debidamente reconocida por la Ley y registrada en el Ministerio del Poder Popular con competencia en materia de participación ciudadana.”

Lo que denota, una nueva organización popular de s trabajadores, distinta a las organizaciones sindicales actualmente constituidas en Venezuela.
Ahora bien, los trabajadores venezolanos, se encuentran organizados en sindicatos, que configura, la principal estructura organizativa, que durante gran parte del Siglo XX, venezolano y lo que va del Siglo XXI; dio y ha dado respuesta a los trabajadores, en sus justas y continúas reclamaciones por mejores condiciones de empleo.
Necesario, es reiterar, que la direccionalidad del llamado Socialismo del Siglo XXI, no la tienen los trabajadores organizados, sino que la tienen altos personeros del actual gobierno, ubicados en las distintas ramas del poder público, sea Ejecutiva, Legislativa, Judicial, Electoral o Ciudadana; por lo que el Socialismo del Siglo XXI, podría constituir una imposición a los trabajadores venezolanos organizados en sindicatos.
Desde las altas esferas del Poder Público, barnizado con una alta dosis militarista; se obvia el rol protagónico, que las organizaciones sindicales, deben jugar en todo proceso revolucionario, que se pretenda socialista o comunista (en el supuesto que dicho proceso revolucionario se encuentre en desarrollo); por lo que se les ataca desde todo punto de vista, sobre todo sí se trata de sindicatos del sector público, con trayectorias de luchas y conquistas laborales, y esta omisión histórica, pareciera tener la lógica de que no se necesitan tener a los trabajadores organizados en sindicatos, para lograr los fines de la construcción del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela.
Esa lógica, ha producido el desconocimiento sistemático de los sindicatos, como representantes de los trabajadores en los procedimientos de negociaciones colectivas, para ello, las autoridades que ejercen el poder público, han utilizados varias modalidades, para impedir que los sindicatos, puedan cumplir la función social de velar y defender a los trabajadores que se encuentran afiliados a los mismos; a saber estas modalidades consisten: a) en no atender ni dar respuesta oficial a las peticiones y solicitudes, formuladas por los representantes sindicales, b) no discutir convenciones colectivas en el sector público, c) maniobrar para que los sindicatos caigan en mora electoral, lo que limita la representación de los trabajadores en procesos de negociación colectiva, pliegos conflictivos o conciliatorios, d) desconocer a las autoridades de las juntas directivas de los sindicatos, no alineados con el partido de gobierno y, e) la aplicación de prácticas antisindicales; consistentes en despidos de sindicalistas, sin el menor respeto al fuero sindical; la judicialización o criminalización de las luchas sindicales, limitaciones para el ejercicio de actividades o acciones sindicales, en los sitios de trabajo, centros o sedes, la discriminación política, entre una gran gama de prácticas antisindicales, que se despliegan en contra de las organizaciones sindicales.
En Venezuela, no podrá darse un proceso revolucionario socialista, si los trabajadores organizados en sindicatos no lo impulsan; tal como lo ha señalado un alto funcionario público del actual gobierno, reconociendo que no existe el socialismo en Venezuela, expresó que: "Si queremos decir que estamos en una patria socialista, si queremos avanzar hacia la propiedad social de los medios de producción, debemos contar con una clase obrera organizada y consciente que asuma el rol protagónico y de vanguardia".
Luego, sin trabajadores organizados, no puede darse un proceso revolucionario socialista, ni siquiera del tipo del denominado del Siglo XXI, por lo que se está corriendo el riesgo cierto, que Venezuela derive en un gobierno de tipo personalista, autoritario y gendarme; lo que además podría conllevar a una regresión histórica, de los avances alcanzados, por los sindicatos progresistas y revolucionarios, que tienen décadas propugnando por un Mudo Mejor y más humano.
Un socialismo que imponga una elite, bien por la vía de las armas o por la fuerza de la ley, no constituye un proceso democrático ni revolucionario, con participación de la clase trabajadora, como el motor de la historia, en la transformación de la sociedad; sino un nuevo tipo de represión social, aplicada a través de reformas constitucionales o legislativas; con lo que se da al traste con los verdaderos procesos revolucionarios, que sectores progresistas de la sociedad aguardan que se produzcan, cuando estén las condiciones objetivas y subjetivas dadas, en una sociedad y tiempo determinado.
Los trabajadores siempre serán trabajadores; así se le pretenda solapar el nombre llamándolos: misioneros, brigadistas, reservistas, cooperativistas, consejeros, soldados, refugiados o cualquier otro nombre que se invente; puesto que su condición de trabajadores deviene de su desgaste físico y mental, en el proceso productivo, o simplemente cuando trabaja, procurando el bienestar de su grupo familiar.
Ante esta coyuntura que atraviesa Venezuela, corresponde, desde los sindicatos constituidos, seguir exigiendo a cualquier patrono sea público o privado, mejores salarios, mejores condiciones de trabajo y la negociación de los contratos colectivos; sin dejar de lado, la posición política-sindical que deberá asumirse de manera frontal, en su debida oportunidad.


*Presidente Nacional del SUONTRAJ y Secretario Ejecutivo de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Poder Judicial (CLTPJ)

2 ene 2011

¿Fascismo sui generis? Por: Domingo Alberto Rangel.



¿Fascismo sui generis?
Domingo Alberto Rangel* / El Carabobeño (Venezuela) - 26/12/10


El culto a la personalidad del comandante Chávez entre los bolivarianos es algo grotesco. Como el comandante Chávez no tiene una personalidad grandiosa y su modestia intelectual es más que notoria, aparte de que sus virtudes militares son discutibles, le vienen montando un culto de la personalidad que resulta ridículo. Aunque la personalidad del comandante Chávez no pasa de lo que es usual en Venezuela, o sea nada extraordinario, un conspirador como se consiguen por canastas en los predios de esa actividad, hacer de éste un bisoño conspirador ha sido obra de factores objetivos, más que de rasgos o fuerzas subjetivas. Chávez, no lo olvidemos, encontró el petróleo al tomar posesión de la Presidencia, en nueve dólares el barril. Y hoy, en medio de una recesión internacional que no ha sido superada del todo, oscila entre setenta y cinco y ochenta dólares.

El régimen que preside el comandante Chávez no es o no pertenece al campo de la democracia representativa tal como esta se practica en Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. No es tampoco la tiranía tradicional venezolana o latinoamericana. Nunca habíamos tenido un régimen que revistiera las características del que nos ha gobernado en los últimos once años.

Porque el régimen del comandante Chávez está emparentado con íntima consanguinidad con el fascismo europeo. No reproduce este régimen todos los rasgos que distinguieron al fascismo, pero su parentesco genérico con el fascismo es evidente. A ratos, por el carácter subdesarrollado de la cultura política de Venezuela, a ratos por lo pintoresco que son nuestros militares, el régimen se aparta de la matriz europea que lo califica, pero retorna a ello en cuanto cesan las influencias que hayan engendrado la perturbación o el alejamiento de su matriz histórica.

Ante todo, entre el régimen venezolano y el fascismo europeo media el lazo de unión, la matriz histórica inherente al culto de la personalidad. Ningún sistema de gobierno abusó hasta lo inconcebible como lo hizo el fascismo, del llamado culto a la personalidad. El camarada Stalin fue discreto y moderado en la URSS cuando exacerbó aquel culto a la personalidad que a ratos provoca calificar de fascismo rojo; pero palidece ante el culto que es inherente, que galopa sin rienda ni freno por los llanos de la historia cuando una tendencia, un partido o una corriente ideológica de signo fascista se apodera del mando en cualquier país.

Salvo la creación del mundo, las ideologías fascistas atribuyen al jefe del partido los milagros, hazañas y otros hechos extraordinarios que en la Biblia están repartidos con democrático igualitarismo. A Mussolini y a Hitler les atribuye la ideología fascista el milagro de la resurrección de Lázaro, el milagro de la multiplicación de los peces y de los panes y el milagro de haber detenido la marcha del sol. Es una táctica manera de competir con Jesucristo, quien por lo menos confesó que su reino no era de ese mundo. Al fascismo diviniza al jefe del partido con miras a hacer de él una especie de deidad insoportable.


El gobierno bolivariano ha sido el más inepto y el más corrompido de los últimos cincuenta años. En cuanto a moral pública, hoy la Constitución no escrita del país prescribe dos preguntas para toda relación con el Estado: "¿Cuánto hay pa´ eso?" "¿Y cómo quedo yo allí?" son dos preguntas sacramentales que escucha toda persona que proponga un negocio al Estado. Yo no quiero ofender, pero si Al Capone tomara el poder en Chicago, no habría hecho un gobierno muy distinto en lo moral a lo que es el gobierno bolivariano de Venezuela.

Para ocultar, disimular o enterrar las úlceras morales del gobierno, tanto los órganos del Poder Público como los amigos de la boliburguesía ladrona y trepadora, plantean un anti-imperialismo hecho para suscitar polémica con los Estados Unidos que al escandalizar silencia cualquier polémica que sea la que provenga de tal enfrentamiento.

Anti-imperialistas de manos sucias, los bolivarianos pretenden equipararse con lo más audaz y eminente del pensamiento de la izquierda contemporánea. Por fortuna, ya los círculos más avanzados en Europa y América han aflorado con exacta vara de medir la distancia que media entre la teoría y la práctica cuando el Estado sufre el asalto de una turba de abusadores. Teoría de Lenin y práctica de Lucky Luciano, tal es la contradicción. Vayan a La Lagunita y pregunten quienes son los vecinos recién llegados a tal urbanización. Los nombres equivalen a un acta de acusación criminal contra buena parte del actual elenco gobernante.

Venezuela ha tenido siempre una fatal debilidad por los caudillos. No en vano Andrés Eloy Blanco dice en los más tiernos y conocidos entre todos sus versos:
Dos hijos se te murieron, Los otros dos se te fueron Detrás de un hombre a caballo.

El culto al caudillo, la rendición de la masa popular que a través de la hazaña es llevada a respaldar causas que no son y no pueden ser las suyas, constituye un rasgo esencial de la historia de Venezuela. Aquí, la clase dominante se ha valido del caudillo, en Colombia del letrado, en definitiva, han amarrado en ambos países a la masa popular.

En Colombia subordinaron a las masas con la filosofía de San Agustín o de Kant, aquí con las coplas de Florentino Coronado. Hay una diferencia sustancial en el plano cultural, quien lo duda, pero en el plano político es lo mismo sucumbir a un filósofo de la Universidad de Heidelberg en Alemania, que caer rendido a los pies de un cantador en el viril arte del contrapunteo

Chávez por fortuna, preludia la decadencia del caudillo. No caerán los caudillos para siempre. En realidad la historia no admite estas posiciones categóricas que se resumen en el ser o el no ser. Aunque en definitiva, es lo mismo ser explotado o vejado por un antiguo alumno de la Universidad de Harvard que por bachiller de liceo provinciano, por lo menos el egresado de Harvard deja "curtura" como llamaba el general Juan Sotillo al saber culto



Domingo Alberto Rangel: "LA INVASIÓN cómica"…

El Presidente de Venezuela en muchas ocasiones ha anunciado la posibilidad cierta y categórica de una incursión militar norteamericana en nuestro país. 

Paja física, demagogia desesperada, agitación vana, con tale palabras podrían juzgarse tales posiciones. Nadie es profeta en su tierra, diríamos para cerrar este aspecto de los comentarios de hoy con un refrán tradicional, Estados Unidos es una potencia imperialista, lo cual no significa que sea un potencia estúpida. Todo lo contrario, el imperialismo yanqui se rige por ciertas reglas racionales que son como su bitácora permanente. 

En primer lugar, la oligarquía yanqui, clase o sector dominante en la vida de ese país, sabe mejor que nadie algo obvio en nuestros tiempos, el mundo forma en la época actual un bloque único. Las naciones pasaron todas ellas a la historia, integradas en bloques de alcance continental cuando menos. Una agresión norteamericana a Venezuela sería fácil para los Estados Unidos pero difícil y prohibitiva en lo político. ¿No es una estupidez, para usar una palabra de acento débil si se quiere, una incursión militar que obligaría a la oligarquía venezolana —toda ella— a juntarse a las masas populares en la defensa del llamado suelo patrio. Los yanquis no son tan estólidos como lo fueron los Borbones de España hace doscientos años cuando unieron a las masas venezolanas con la oligarquía en un solo bloque asegurando así el triunfo de las fuerzas patriotas en la puja por la independencia. 

Venezuela alcanza a emanciparse cuando a la oligarquía criolla, alzada desde 1811, se suma las masas populares. La estupidez de los borbones hizo inevitable el triunfo de la causa emancipadora, harto dudosa cuando las masas seguían a Boves y a Monteverde. Una aventura yanqui en Venezuela es hoy imposible. ¿Por qué entonces el Presidente de la República alude a ella y llama a los venezolanos a estar atentos para la oportuna defensa de la patria a la que hubiere lugar en cualquier momento? Porque el Presidente de la República, digámoslo sin tapujos, que la verdad es lo más exigente que existe entre cielo y tierra, es un demagogo irresponsable. La gran tragedia de los bolivarianos, de sus bolivarianos que son deshonestos en el 90% cuando menos de los casos, pero predican la honestidad. Hay dos palabras que rigen en ese momento como si fueran las divisas del gobierno: “¿cuánto hay pa’eso?” y “¿cómo quedo yo ahí?” 

Es probable, a propósito, que el Gobierno bolivariano sea el más deshonesto que haya tenido la República en el último medio siglo. En Venezuela, nunca ha habido un gobierno honesto, o mejor, para devolver a la objetividad sus fueros a los que siempre asfixia el frenesí de la pasión, los gobiernos honestos no pasan de tres o cuatro contando desde el 5 de julio de 1811. En dos siglos cinco gobiernos honestos indica que la inmoralidad ha gobernado casi siempre. ¿Van a invadir los gringos a un país que es mejor sobornarlo? En los análisis históricos nunca deben olvidarse los intereses de clase. Aquí gobierna una oligarquía o una burguesía a través del actual Presidente. Sorprenderá esta afirmación cuando el Presidente clama, como voz en el desierto contra las oligarquías y hace mofa de la burguesía. Si con este régimen no gobierna una burguesía, quiere decir que las enormes fortunas que han acumulado Aristóbulo Isturiz, Diosdado Cabello, José Vicente Rangel y Darío Vivas —por nombrar algunos— ya fueron destinadas o están siendo destinadas a la colectividad. Por primera vez, tendríamos entonces que concluir, el vulgar peculado habría servido para implantar y consolidar un sistema socialista. Pero como el régimen implantado por los militares que acompañaron al actual Presidente en la aventura del 4 de febrero, han metido la mano en el Tesoro para provecho personal, estamos en presencia de algo que viene repitiéndose con fastidio si se quiere desde 1811. 

Los yanquis solo desembarcan sus marines hoy cuando en un país cualquiera haya una razonable perspectiva de insurgencia popular victoriosa o un evidente riesgo de derivación hacia la izquierda más radical. Como Venezuela no está en ninguna de las dos situaciones, los yanquis prefieren mirar como “mira el gato maula al mísero ratón” a esta Venezuela que los divierte o los intriga sin amenazarlo jamás. El Presidente de Venezuela en alguno de los programas de TV a través de los cuales descarga su garrulería incansable, dirá que ya el régimen venezolano está haciendo resistencia cundo pasa por el dolor de enviarle al imperio cerca de dos millones de barriles diarios de crudo y recibir por ello, con dolor también, la cantidad de ciento cincuenta millones de dólares diarios o casi, según oscilen o no los precios de la cesta venezolana de petróleo. 

El imperialismo necesita también divertirse aunque en Broadway y en Miami hay profusas revistas teatrales donde se conjugan increíbles técnicas luminosas o vivaces y el teatro y la opera más seria —el Metropolitan Opera House está ubicado en Nueva York— los jerarcas del imperialismo exigen espectáculos más tensos y más realistas. El Presidente de Venezuela los complace al hablar de una guerra que jamás se librará. Los yanquis no gastan pólvora en zamuro, digámoslo con refrán popular. La Fuerza Armada que sabe a qué atenerse y para que fue creada entre 1900 y 1910, mantienen un su plan de movilización el esquema anti-guerrillero. Los dos teatros de operaciones, el de Guasdualito y el de La Fría, siguen intactos siendo. Aún hoy, el bastión fundamental del Ejército de Tierra. Si el Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada o el Alto Mando Militar tomaran en serio lo que dice su comandante en Jefe, tendrían sus principales bastiones en las costas, por las cuales tendría que producirse, de necesidad, la agresión yanqui. 

Las costas siguen teniendo la tradicional Escuela Naval y los raquíticos 
regimientos de infantería de Marina. Oficiales de la Fuerza Armada, a quienes no busco ni cultivo porque tengo principios y no soy un mercenario de izquierda en busca de postor, me dicen que la orden de movilización contra Colombia de hace un tiempo, no pudo ser cumplida por incapacidad operativa de la Fuerza Armada. Eso deben saberlo también los yanquis, si el dato me llega no teniendo yo —menos mal— ni un átomo de poder, a los yanquis debió llegarles mucho tiempo antes… 

FUENTE: DIARIO 2001 (VENEZUELA)

Enjuiciamiento a sindicalistas marcó el 2010

Y actúa

n, además, a la sombra de la Ley Orgánica del Trabajo y su Reglamento, así como de la Constitución Nacional, y a los tratados internacionales suscritos por la República que rigen la materia. El Estado, dentro de este modelo socialista, auspicia que los dirigentes sindicales y los trabajadores sean tratados y juzgados como delincuentes comunes, por tribunales penales. Así tenemos, por ejemplo,  casos emblemáticos  como son los procesos contra los trabajadores de Transporte Camila (14 en total), que incluye  a tres líderes del sindicato Sutiss (Leonel Grisett, miembro de la Comisión Paritaria de Sutiss; Juan Valor, secretario de Prensa y Propaganda; y Jhoel Hernández, secretario de Cultura y Deporte),  quienes están siendo procesados penalmente por una protesta realizada en 2006; por otro lado,  los 56 trabajadores siderúrgicos que fueron detenidos el 14 de marzo de 2008, durante las manifestaciones en demanda de una contratación colectiva justa en Sidor, que aún siguen siendo juzgados, tras ser exculpados en primera instancia. La Fiscalía del Ministerio Público (organismo con claros nexos políticos con el gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías), apeló la sentencia.



Triste historia



Debemos recordar, así mismo, la brutal represión de la Policía del estado Bolívar y la Guardia Nacional en contra de estos trabajadores.  Los sidoristas fueron víctimas, además, de saqueos  y destrozos en sus vehículos. Sobre estos dos casos se manifestó claramente el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo, organismo que expresó su preocupación por estos hechos. También, está el grupo de 11 “tercerizados” (trabajadores de contratistas de la empresa siderúrgica), quienes fueron a demandar en Caracas, en diciembre de 2008, que el entonces Ministro de Industrias Básicas y Minería (Mibam), Rodolfo Sanz, cumpliera su palabra, pagara las bonificaciones ofrecidas y que, luego de ser detenidos, se encuentran en régimen de presentación ante un tribunal capitalino. Estos tuvieron a Caracas  como ciudad cárcel hasta que fueron exculpados muchos meses después, luego de  sufrir régimen de presentación.  Son 81 los guayaneses que están siendo procesados,  en los actuales momentos, como si fueran delincuentes comunes, sólo por ejercer su derecho a la protesta. Como antecedente, está el caso  de los trabajadores de Sanitarios Maracay, quienes también se encuentran sometidos a un proceso judicial y régimen de presentación, por su participación en una protesta.




Otros estados



Está el caso de los dirigentes sindicales del sector petrolero en el estado Barinas (de la llamada “Nueva Pdvsa”),  José Rondón y Jesús Rojas, obreros petroleros activos  y representantes del sector Guamito, quienes han tenido  que presentarse en los tribunales en esta entidad, tras haber sido acusados de desestabilizadores y subversivos, a propósito de la protesta que mantuvo paralizados tres taladros de la región. En último año  se han reportado casos de situaciones similares en los estados Carabobo, Aragua, Miranda y Táchira, con trabajadores sometidos a regímenes de presentación. En el estado Yaracuy,  se han contabilizado 103 casos de campesinos que, tras haber participado en  manifestaciones públicas, han sido pasados a tribunales. Ni hablar de los estudiantes, que es harina de otro costal pero reflejo de la misma problemática. Hace poco, protestas estudiantiles en Caracas, Maracay y Mérida culminaron con detenciones y juicios. También estáel caso de vecinos de comunidades ubicadas en la vía a El Paó, en nuestra entidad, quienes salieron a quemar cauchos porque tenían tres días sin energía eléctrica y sin agua. El resultado fue una brutal represión policial y los dirigentes vecinales se encuentran enjuiciados y en régimen de presentación en tribunales penales.  Finalmente, están los dirigentes Rubén González, Secretario General de Sintraferrominera; Ronald González, Carloy Quijada y otros tres trabajadores adscritos a Sutra-CVG. Todos ellos están siendo juzgados por tribunales penales como si fueran vulgares delincuentes. Eso ocurre mientras, en contraposición, el hampa común actúa a sus anchas. A ellos ni con el pétalo de una flor. Esa dureza contra el movimiento sindical autónomo y la lenidad que existe hacia la feroz delincuencia que castiga al ciudadano productivo, de bien y con familia, es lo que exaspera los ánimos y muestra que el “proceso” se va descosiendo desde dentro. La descomposición existente lo carcome  (CNP 4.923)



¿Un nuevo caso?



Mañana  se realiza la audiencia de conciliación del Secretario General de la Asociación Sindical de Trabajadores Municipales de Caroní (ASTM-Caroní), Luis Bethermi. El líder laboral fue acusado penalmente por difamación agravada, luego de que actuara en defensa de 17 funcionarios de carera despedidos injustificadamente por la Contralora Municipal de esta jurisdicción, Keila Véliz. “Ella, que desacató todo el marco jurídico vigente y pretende pasar coleto con las leyes venezolanas, ahora emprende acciones en mi contra, por el simple hecho de cumplir mis obligaciones de defenderlos contra sus actuaciones desmedidas, injustas y desproporcionadas”. Dijo que esa conducta no frenará las actuaciones en defensa de los trabajadores  afectados

En 2010 provisionalidad en el Poder Judicial siguió intacta

El TSJ incumplió su palabra y no celebró concursos de oposición
Delgado, junto a la presidenta del TSJ, prometió que en 2010 se retomarían los concursos para acceder al cargo de juez, pero eso no ocurrió (Archivo)
JUAN FRANCISCO ALONSO |  EL UNIVERSAL
domingo 2 de enero de 2011  12:00 AM
"Los concursos (de oposición para hacerse con el cargo de juez) van a ser el objetivo inmediato (...) para 2010". La promesa la hizo el director de la Escuela Nacional de la Magistratura y miembro de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo, magistrado Arcadio Delgado Rosales, en noviembre de 2009, en el acto de graduación de la primera cohorte de estudiantes del Programa de Formación Inicial del centro de estudios del Poder Judicial.

Sin embargo, durante los pasado 12 meses el máximo juzgado no celebró ni uno solo de estos exámenes, establecidos en la Carta Magna como la única vía para hacerse con un tribunal, aún cuando hasta en el presupuesto correspondiente al año 2010 figuraba que se daría "continuidad a los procesos de evaluación y concursos de jueces, para optar a la titularidad de los cargos".

Durante el año que recién culminó el TSJ siguió designando, a través de la Comisión Judicial, a abogados para que se encargarán de los juzgados temporalmente.

Una mancha negra

La provisionalidad entre los jueces ha sido denunciada por organizaciones de Derechos Humanos venezolanas y organismos internacionales como la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos como una de las principales debilidades del Poder Judicial, pues consideran que el hecho de que los jueces puedan ser removidos de un momento a otro, sin procedimiento previo, no garantiza su autonomía e independencia frente a factores externos.

De acuerdo con la información que el propio TSJ suministró a la CIDH, en 2009, de los 1.896 jueces que hay en el país solamente el 49,36% (936) son titulares, mientras que el 50,64% (960) son considerados de libre nombramiento.

Más recientemente el Observatorio Ciudadano de la Justicia Penal, integrado por agrupaciones como la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, reveló que en Venezuela hay 1.840 jueces y que de ellos 984 (54%) gozan de estabilidad en su cargo, frente a 856 (46%) que no.

En todo caso no menos del 40% de los árbitros hoy por hoy pueden correr la suerte de Alicia Torres, quien en julio de 2009, perdió el Tribunal 13 de Control de Caracas por no haber dictado una orden de prohibición de salida del país contra el presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga.

Aunque no hay cifras definitivas sobre el número de tribunales que vieron como sus ocupantes cambiaban en los últimos 12 meses, solamente en diciembre 22 jueces provisorios fueron suspendidos o destituidos por la Comisión Judicial del TSJ, por lo que hay motivos como para pensar que la cifra de removidos superará a la del período anterior.

En 2009 95 árbitros salieron del Poder Judicial, según informó la presidenta del TSJ, magistrada Luisa Estella Morales, durante el acto de inicio de las actividades judiciales, en febrero pasado.

Estas medidas contradicen el mandato que la Corte Interamericana le giró al máximo juzgado en junio de 2009, cuando lo declaró culpable de violarle sus derechos a la igualdad en el acceso de las funciones públicas y a la protección judicial por la manera como destituyó a la jueza María Reverón Trujillo.

"Los jueces provisorios en Venezuela ejercen exactamente las mismas funciones que los jueces titulares, esto es, administrar justicia. De tal suerte, los justiciables tienen el derecho, derivado de la Constitución venezolana y de la Convención Americana, a que los jueces que resuelven sus controversias sean y aparenten ser independientes. Para ello, el Estado debe ofrecer las garantías que emanan del principio de la independencia judicial, tanto a los jueces titulares como a los provisorios", afirmó en esa ocasión el tribunal continental.

Titular o provisional, da igual

La presidenta del TSJ ha negado que la actual situación de la provisionalidad de los jueces tenga algún impacto en la autonomía de los tribunales.

"La designación de provisorio, accidental o titular no cambia absolutamente la autonomía del juez. La autonomía del juez radica en otros elementos, como la no intromisión de ninguna fuerza sobre sus decisiones y los provisorios deciden con tanta autonomía como los titulares", afirmó en junio pasado la cabeza del organismo rector del Poder Judicial.

Fuente: Diario El Universal (Venezuela)

1 ene 2011

Balance penal y judicial del 2010 es "muy malo"

El balance edel 2010 es muy malo 

El balance del sector judicial y penal en Venezuela del 2010 es "muy malo" de acuerdo a declaracioens de la abogada penalista, Theresly Malavé, directora de la ONG Justicia y Proceso Venezuela. Asegura que la justicia en el país se usa para perseguir a la disidencia y no hay separación de poderes. 

"Aprobando leyes que transgreden la Constitución, nos están cambiando la forma republicana de gobierno por supuesto en ese interín no pueden respetar los derechos humanos, ninguno de los que están intrísecos en nuestro proceso penal ni tampoco los que están por fuera como la libertad de expresión, el derecho a elegir y ser elegido, etc." explicó la penalista, en declaraciones ofrecidas a Unión radio.

Destacó que la forma en que el gobierno usa el poder judicial ya es bien conocido. "Todo radica en el uso de la justicia para perseguir la disidencia, que es lo grave, una forma perversa que tiene este régimen para perseguir. es imputar delitos comunes, para hacer cambiar la idea de que hay presos políticos en el país, cosa que ya se ha entendido" expreó Malavé. 

en este sentido, asegura que la mayoría d elos jueces en Venezuela se han convertido en "notarios" de del Ministerio Público. "No hay división de poderes, la Fiscalía es utilizada para perseguir, para acusar y los jueces cambiando su papel (...) lo que hacen es aprobar todo lo que diga el fiscal del Ministerio Público y tenemos a cualquier cantidad de gente inocente pasados a juicio con un retardo procesal desmesurado" criticó la abogada.

@marjuli

Fuente: Diario Ültimas Noticias.